domingo, 21 de septiembre de 2008

viene de el silbido

Sus aportes de heavy y música ochentosa, más los míos de la setentosa, sumados al rock nacional de todas las épocas, con el agregado de los noventa y lo actual, fue lo compartido en esos momentos que a mí me parecían pocos, pero hoy me doy cuenta que fueron muchos.
Tal y como se ve, cuando llegó la tristeza, no tenía nada para escuchar que no me pusiera aún más triste.
Y fue así como apareció Notre Dame, y de su mano, Bruno Pelletier y toda la demás música francesa. Otra música, otros intérpretes, otro idioma..., otro mundo, dónde refugiarme.


BRUNO PELLETIER - L'hymne a l'amour


2 comentarios:

Outsider dijo...

Vaya, creía que el origen de tu afición a la música en francés era otra... y ahora resulta que hay que buscar el origen... en el origen de todo.

leticia dijo...

Así es Outsider, un día le dije a Javi o a Bruma (no recuerdo)que alguna vez explicaría el por qué de esta locura desmedida por esta música. Pasé tres meses enteros, escuchandola sin parar. Nada de inglés, mucho menos español. Sólo escuchaba francés y todo el día. Camino de ida y regreso al trabajo, en mi mp3. En casa, todo audio y video. Era algo así como una borrachera, pero sin alcohol.
Pero me ayudó a soportar el primer momento, que siempre es el más difícil.