miércoles, 3 de diciembre de 2008

Nunca les hablé sobre mi trabajo. Yo limpio y cocino para un hombre solo y mayor. Lo que se da en llamar mucama, muchacha, servidumbre, sirvienta, y en mi país de un modo bien despectivo, "sierva". Si Pablo (así se llama) leyese esto se enojaría mucho conmigo. Detesta que me autodefina en esos términos, o que lo llame "patrón". Lo que no entiende él es que a mí no me molesta para nada ni el mote, ni el tipo de "laburo". Hasta no hace mucho, trabajaba en tres casas más, y en todas me han tratado más que bien, me han respetado, me han brindado amistad, han sido generosos conmigo, me han enseñado cosas, como el caso de Rosa que me regaló el "arma" más poderosa para defenderme de los daños que yo misma pudiera ocasionarme, a saber, la meditación.Pero Pablo superó todo eso con creces, tal vez porque me incorporó como una de las personas más importantes de su vida. De pronto mi trabajo pasó a un plano secundario, y yo me convertí en su persona de confianza, su asistente personal, algo así como su mano derecha.Hace una semana Pablo enfermó. Por un día sus neuronas se desconectaron y su cerebro quedó como suspendido en la "nada". Por unas cuantas horas su memoria quedó sin pasado y hasta se podría decir, sin presente ni futuro. Fue espantoso verlo así. Un ser vital, independiente, culto, informado, entendido y amante del buen cine, la música clásica y la política internacional, de pronto, no era capaz de recordar ni siquiera el nombre de su sirvienta. Él está bien ahora, pero ese episodio significó para mí la primer ficha en caer, aquélla que dio comienzo al efecto dominó de mis sentimientos, mis sueños y mis ilusiones de estos últimos cinco años de mi vida.

Para Pablo, un fana de Piazzolla, van estos dos videos.

Astor Piazzolla - Adios Nonino


Julio Bocca y Carlos Rivarola - Tango ( de Saura)


1 comentario:

Javier Caballero dijo...

Con tan buena música, espero que Pablo termine de recuperarse del todo, y tú, también.

Un beso muy fuerte.