sábado, 31 de enero de 2009

En estos días en que he estado ausente en mis blogs, en realidad he estado más presente que nunca, en "mi vida". He estado pensando, analizando, investigando, y tomando algunas decisiones.
Hace un año, cuando uno de los episodios más tristes de mi vida, comenzó, fui en busca de ayuda por mis ataques de pánico, y terminé medicada por hipertensión (cosa que me pareció exagerada en aquél momento, pero aquí estoy, tomando mi pastillita diaria, ahora si, sin poder dejarla).

El lunes, tras un refuercito extra a mi sufrimiento, y sin parar de llorar en la sesión con mi terapeuta, escuchaba como ésta me hablaba de "depresión", interconsulta con un siquiatra y ¿"antidepresivos"?.
Si bien a estas alturas pienso que el corazón debería venir envuelto en una marquilla, con una frase de advertencia que dijera:
"EL AMAR ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD", me parece que exagerar con las medicaciones, no es la solución.
Se trata de mi tristeza! Qué me la dejen en paz! Si no me la quieren bancar, que no me la banquen! Déjenme patalear y llorar el tiempo que quiera y necesite, pero no la disfracen de depresión, para sacárselas de encima...
Aquí, algo que extraje de por ahí, de algún sitio, salpicado con comentarios propios:
"La tristeza ocupa el vacío que deja en nuestra alma aquello que hemos perdido". Es una sensación de pérdida, que aparece abruptamente en forma de emoción y se queda silenciosa, un largo tiempo en nuestro cuerpo. A veces, su presencia se manifiesta y muchas otras, queda escondida.
Hemos perdido el debido respeto por la tristeza, no es bien vista socialmente. Nos atemoriza , la evadimos y no la escuchamos, no la dejamos fluir como se merece. La pregunta es: ¿A quién le molesta más? Al que la experimenta, o al que la reconoce en éste? Cuando alguien está triste hacemos todo lo posible por sacarlo de esa emoción, entretenerlo, hablarle de otras cosas. Le impedimos siquiera tocar el tema. El consuelo resulta ser un buen paliativo y como tal, oculta el dolor… pero no sana… la tristeza queda incrustada. La tristeza que se queda en nuestro cuerpo va minando nuestras emociones, aparece la culpa, la rabia, las enfermedades, el cuerpo se contrae. Nos vestimos de tristeza, nuestro hablar y nuestra apariencia se tiñen de esa tristeza. Por eso lo mejor, es dejarla que fluya naturalmente. No quiero que me regañen, no quiero que me mediquen, no quiero que sufran ni teman por mí. Sólo quiero que me dejen estar triste, hasta que ya no lo esté...

Elegí en esta ocasión un tema que no sólo habla de la "tristeza de amor", sino de otras tristezas que hacen que a veces, nos sintamos mal de pertenecer a este mundo. El de la foto es Manolo Chinato, un poeta español, homenajeado en este disco, "Extrechinato y tú", por músicos pertenecientes a los grupos Extremoduro y Fito y Fitipaldis.

Abrazado a la tristeza

4 comentarios:

mariajose dijo...

tienes toda la razón, la tristeza no tiene nada que ver con la depresión, y si cierto es... no tendrías que ir muy medicada, por que estas cosas solo las cura el tiempo, lamento mucho que lleves ya un año liada con este tema, que sepas que desde aquí te deseo lo mejor y y sí, deja que se vaya sola, ahora habrá cosas que recuerdes con tristeza pero mas adelante las recordarás con el corazón. solo una cosa, desde mi punto de vista... no te encierres en esa tristeza y haz cositas externas que te vayan dando otros puntos de vista en la vida.
te deseo lo mejor
un beso

leticia dijo...

Gracias mariajosé, gracias por entender.
No deseo que nadie se preocupe. Hago cosas, también tengo mis momentos de alegría y risa (soy de tener buen humor), de paz y reflexión (la meditación), y de infinita felicidad, cuando estoy con mi nieto.
Sólo cuando apago la compu, las luces, y me quedo sola conmigo misma... lloro.
Y en momentos especiales, cuando hablo con alguien, del tema.
Un rebesito.

Outsider dijo...

Yo tambien opino que depresión y tristeza no son lo mismo, claro que la una puede llevar a la otra y aunque es facil percibir que se está triste, no lo es tanto el ver si se está deprimido. El principal problema de la depresión está precisamente en no reconocer en uno mismo los síntomas, de hecho, la curación para precisamente por el reconocimiento de la enfermedad como tal.
Aún así, reconozco que en ese aire gamberro que he tenido durante mucho tiempo, la tristeza se ha convertido en algo habitual, por lo que me sucede a mi, por lo que le sucede a la gente que me rodea o por lo que le sucede al mundo en el que vivo. Hay muchos más motivos para estar triste que para no estarlo, pero precisamente por ello, hay que saber reconocer los momentos alegres y aprovecharlos, como quien aprovecha un buen vino... no se puede beber de él todos los días, pero cuando se hace... se saborea.

Mi único consejo... acostumbrate a tu tristeza, no te dejes dominar por ella... y disfruta de las alegrías que puedas encontrar... que si hay pocas... se valoran más.

Tilie dijo...

Por supuesto es lo que hago. Tengo muchos momentos de alegría, y alguno, ya lo dije, de felicidad, cuando estoy con mi nietito. Tengo buenos momentos con amigos. Disfruto de mi trabajo y tengo una relación de amistad con mi jefe. Salgo a la calle todos los días, sólo que a veces, no me gusta todo lo que veo. Escucho música, veo pelis en internet, a veces en la tele.
Es sólo que la sicóloga me ve una hora por semana, llorando la hora íntegra, es lógico que piense que las 23 restantes, también lloro. Es cierto que le digo que estoy triste, porque en general siento tristeza todos los días, en algún momento del día, PERO NO TODO EL DÍA.
Dicen que la felicidad, son momentos. Bueno, calculo que la tristeza, también. Habrá días en los que unos ganarán a otros en cantidad, supongo.
En fin, hay un comentario muy interesante en el suplemento de salud de un diario local

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1090714#lectores