martes, 30 de junio de 2009

Fue un encuentro casual. Ella había gastado demasiadas lágrimas en su recorrido. Primero la sorpresa, luego el enojo, el odio, la tristeza. Luego las preguntas, las dudas, las respuestas. Finalmente la comprensión y el perdón, que culminaron en la tan ansiada paz. Años desvanecidos entre dudas y sollozos. Y él apareció...
Fue un encuentro casual. Intentó no reparar en él... Pero insistió... Volvió una y dos, y otra vez más... Hasta que al fin, ella alzó su mirada, y creyó verlo.
Fue un encuentro casual y, entre otras cosas, ese hombre, prometió jamás, hacerla llorar.

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