lunes, 17 de agosto de 2009

Los que conocen a Bruno Pelletier, saben que, detrás del artista, del poseedor de una voz privilegiada, se encuentra un ser humano sencillo, humilde y de gran corazón. No sé si es propio de la idiosincracia del canadiense (o del canadiense francoparlante), pero se lo puede ver siempre relacionándose con su público, en la calle, en su casa, en sus shows desde luego. He podido verlo gracias a youtube, visitando una reserva indígena "abenaki", aprendiendo con absoluta humildad, sus costumbres. También lo he visto en Halloween, repartiendo dulces, besos y sonrisas a los niños que se aglomeraban en la puerta de su casa. Sus más grandes éxitos, son en su mayoría exponentes de la temática social y espiritual (no, religiosa), aún los de su etapa de rockero. Asiste con verdadero placer a cuanto evento benéfico se lo invite (creo que el "no" está fuera de su vocabulario), y se lo puede ver siempre rodeado de muchos amigos. Pero su debilidad son los niños. Fue portavoz para la subdivisión Quebec Este de la "Fundación Rêves d'enfants", por 13 años, habiendo terminado su mandato a principios de este año. Esto, por supuesto, no impidió que el último fin de semana, participara de la marcha en bicicleta de 24 hs, alrededor del lago Beauport, que se realiza anualmente, y de la que si, volvió a ser el portavoz.
Sé que no es el único, pero es mi ídolo y eso, me basta para sentirme orgullosa.

La Fundación Rêves d'enfants, como su nombre lo indica, en acuerdo con la comunidad, cumple el mayor sueño de los niños canadienses que tienen su vida amenazada por alguna enfermedad severa. Todo niño es admitido hasta un límite de 18 años. En el sueño participa toda la familia (como debe ser el sueño de un niño), y la fundación, se hace cargo de todo. Esta fundación está cumpliendo este año, su 25º Aniversario.

No tengo video de los festivales de la fundación, asique acá les va algo de música desde Odanak, ahí nomás, a un cruce de río, de Quebec.


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