domingo, 1 de noviembre de 2009

Acabo de ver "This is it" y estoy realmente impresionada. No puede ser este Michael, el mismo que días despues, dejara este mundo para siempre, de la manera sorpresiva en que lo hizo. No me cierra su dolor de espalda ni de pierna, mucho menos me cierra una depresión. Y ni hablar de pánico por su regreso al escenario. El que vi esta noche era el Michael que siempre conocimos, y aún más. Vital, alegre, seguro de lo que quería, bailando mejor que nunca y con su voz a pleno. De ninguna manera habría hecho algo que atentara contra la oportunidad de brindar a su público y brindarse a sí mismo, este espectáculo maravilloso que prometía ser este nuevo show.
Hoy, a raíz de su muerte, hemos tenido la gran posibilidad de conocerlo como de "entrecasa", compartiendo días de ensayo con su equipo completo, y estoy más convencida que nunca: No sólo hemos perdido un genio de la música, sino también a un sensible y humilde ser humano.

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