martes, 30 de agosto de 2011

Ayer, 29 de agosto de 2011, se fue para siempre quién para todos, en este país, fue el más grande conductor de nuestra televisión, que haya existido: el más audaz, el más jugado, el que era capaz de cualquier cosa frente a las cámaras, como realizar pruebas de escapismo, domar leones o innovar con una cámara oculta. Aquél que trajo hasta nuestros hogares las figuras internacionales más consagradas, y por cuyo programa sabatino de 6hs de duración, pasaron absolutamente todas las estrellas (y las que lo serían luego) de nuestra Argentina.
Durante 12 años consecutivos, Nicolás Pipo Mancera, fue el compañero fiel de la mayoría de los hogares argentinos, llegando a lograr los picos más altos de rating, como el de 80 puntos que obtuviera con la boda de Palito Ortega y Evangelina Salazar.


En mi caso particular, yo debo agradecerle el haber podido disfrutar de cada paso que mi ídolo de aquel entonces, diera por este mundo. Siempre había una nota, no importaba en que sitio se encontrara, Raphael siempre estaba allí, frente a la cámara de Sábados Circulares, para que yo, me enterara que estaba haciendo. Y esa bendita "hora final" del programa, dónde se cantaba todo... para mi deleite.
Mi respetuoso recuerdo para Pipo Mancera...

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